sábado, 5 de enero de 2013

EN BUSCA DE OTRA OPORTUNIDAD


“Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.” Marcos 14:51,52

En el evangelio según San Marcos se encuentra registrado este incidente, un joven envuelto en una sábana que sigue a Jesús, pero al ser descubierto él huye, ¿de quién se trata? La Biblia no nos dice su nombre. La mayoría de los comentaristas concuerda que se trata de Juan Marcos, el mismo que escribió el evangelio.

Este incidente nos revela el carácter inconstante de un joven que siempre huye, como veremos en nuestra meditación. Por otro lado veremos la misericordia de Dios al darle otra oportunidad, y al ayudarlo a ser un discípulo fuerte y firme.
                                 
De ser Juan Marcos, tenemos algunos detalles de su vida. Se sabe que Juan Marcos era hijo de María, y que en su casa se celebraban reuniones de oración. “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.” Hechos 12:12.  Este versículo nos revela también por su contexto, que conocía al apóstol Pedro.

Juan era su nombre hebreo, y Marcos su nombre griego. Su madre era una mujer creyente. Su tío era Bernabé, un hombre reconocido en la iglesia y un misionero que fue compañero de Pablo. “Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle;” Colosenses 4:10

Primera oportunidad fallida: fracasó al seguir a Jesús.

“Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.” Juan 14:51,52

Joven quizá te identifiques con Juan Marcos en tu intento de seguir a Jesús, cuando has fallado, y creas que ya todo está perdido, no desanimes. Marcos lo siguió intentando.

Segunda oportunidad fallida: fracasó como misionero.

Después de convertirse en creyente quería servir al Señor, y se convirtió en ayudante de Bernabé y Saulo. “Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.” Hechos 12:25.

Bernabé y Saulo lo llevaron en su primer viaje misionero. “Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.” Hechos 13:5.

Por alguna razón no terminó de realizar ese primer viaje, sino que se regreso y abandono la obra de Dios. “Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén.” Hechos 13:13.

La inconstancia que le caracterizaba volvió a salir a flote, (El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Santiago 1:8) Tú joven que fuiste llamado para servir y que no lo haces, ¿no te identificas aquí? El Señor aún te requiere.

A pesar de los fracasos de Juan Marcos, siempre estaba buscando otra oportunidad, lo cual otros dejan de intentar.

Tercera oportunidad: causa problemas.

En el tiempo que Juan Marcos regreso a su casa, el Señor debe haber tratado con él, se pudo haber sentido mal por haber abandonado la obra. En eso busca otra oportunidad de servir, y esto hace que cause problemas entre Bernabé y Saulo, a tal grado que los separa. Bernabé le da una oportunidad no así Saulo.

“Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre,” Hechos 15:37-39.

En esta ocasión demostró un cambió verdadero que cambiaria su vida, Dios había obrado en él. Y esto lo vemos en la cuarta oportunidad.

Cuarta oportunidad: es fiel y se convierte en un vencedor.
                            
Dios es bueno, y el nos da otra oportunidad, mientras hay vida claro está. Su testimonio fue tan convincente que el mismo Pablo le da oportunidad de trabajar con él. Pablo incluso lo recomienda a las iglesias. “Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle;” Colosenses 4:10

Marcos se convirtió en un fiel colaborador de Pablo, y en su prisión lo manda a traer con el encomio de: “…Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.” 2 Timoteo 4:11.

No solo fue una bendición para Pablo sino también para el mismo Apóstol Pedro. “La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.” 1 Pedro 5:13.

Pero la bendición más grande la hemos recibido nosotros, porque la obra más grande que hizo fue haber escrito el Evangelio que lleva su nombre. Obra que ha sido de bendición en todas las épocas de la iglesia, y en todo el mundo.

Que grande es Dios que se vale de instrumentos débiles, pero que están dispuestos a buscarle siempre, con amor y sinceridad.

CONCLUSIÓN.

Este puede ser tu caso joven, ¿cuantas veces has fracasado en tu vida cristiana?, sin embargo Dios ha dejado este registro para que conozcas lo que el puede hacer contigo. Debes buscar otra oportunidad, porque es Dios el que te la está ofreciendo, Dios te ama joven, no dejes pasar la oportunidad de hoy.

DIOS TE BENDIGA Y TE AYUDE A SER UN CRISTIANO FIEL Y VERDADERO.


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