domingo, 24 de junio de 2012

Anécdotas sobre el diezmo y las ofrendas.


-SIGNIFICADO DEL DIEZMO
¿De dónde viene la palabra Diezmo? 
La palabra Diezmo nace de la palabra hebrea "maaser" o "maasrah", que traduce Diezmo, o una décima parte. En el Griego la palabra que designa esta "décima parte" es "apodekatoo" y tanto en el Hebreo como en el Griego, estos términos significan el "pago o dádiva de una décima parte o porción." 
SI LO DESEA PUEDE ESCUCHAR ESTÁ ALABANZA MIENTRAS LEE.
-lo que siembras cosechas.
 La historia de una mujer llena de amor y devoción a Dios, que siempre acostumbraba a visitar a los enfermos, que preparaba riquísimas comidas y se las regalaba a los pobres. Agregó que ella también tejía a mano unas mantas preciosas y muy abrigadas para familiares y amistades. Sin embargo, - Se quejaba -, ahora en su vejez, no tenía cosecha alguna a pesar de su enorme generosidad. Es más; no tenía un solo peso y vivía en un asilo para ancianos subsidiado por el estado. 
Dice que este buen hombre, maduro ya, lloraba cuando le preguntaba por qué no había funcionado para ella la ley divina de la siembra y la cosecha. ¿Cómo entendía que, si a la hora de sembrar, ella había sido tan generosa, ahora le tocaba vivir de la ayuda del gobierno como cualquier otra indigente. Comenta Avanzini, que él meditó cuidadosamente antes de responder. Veía que ese hombre, fiel, sincero, en ese momento estaba convencido que Dios no había cumplido su promesa. Recordó el texto de Lucas 6:38, que dice: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. 
Entonces le preguntó: “Dígame…su mamá, ¿Recibe muchas visitas en el asilo en el que está?” - ¡Sí! ¡Hay una ola constante de gente agradecida con ella que desea verla! – “Ajá…¿Y quizás esa gente le trae comida o dulces a su mamá?” - ¡¡A montones!! ¿Cómo lo supo? ¡Los médicos y personal del lugar ya no saben adonde guardar todo lo que le traen para que no se lo coma todo en un solo día! – Entonces el hombre abrió los ojos muy grandes y dijo: ¡No me diga nada! Seguro que ahora me va a preguntar si también recibe mantas. Mire; ¡tuvieron que habilitar otro placard para guardarle todas las que tiene! Exacto: …Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará… 
Finaliza Avanzini este relato señalando que entonces le preguntó a este hombre si la mamá acostumbraba a diezmar u ofrendar. Allí fue donde él le respondió que no, que ni él ni su madre creían en el diezmo. Ellos pensaban que era parte del Antiguo Testamento y que no se tenía por qué aplicar en el Nuevo. También creían que los ministros o pastores modernos pedían demasiado dinero y que nunca daban a los ministerios que pedían ofrendas. Allí terminó la charla. Su mente estaba cerrada a este punto. 
Lucas 6:38 dice: …Dad y se os dará. 
San Agustín dijo en un sermón “Cualquiera que no dé el diezmo se apropia de una propiedad que no le pertenece” 

-ESTADÍSTICAS.
Las estadísticas muestran que en Estados Unidos solamente un 20% de los cristianos diezman. El otro 80% queda sujeto a la siguiente reprensión: 
"¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: ¿En qué te robamos? 'En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes la nación entera están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde." Malaquías 3:8-10
  "Había un pastor de ovejas, el cual se había quedado casi ciego, el cual tenia por profesión cortar la lana de ellas (las ovejas);....un día u puerco se metió en el redil de las ovejas...el tomándolo confundido y por falta de visión (ceguera) lo quiso trasquilar al igual que a todas las ovejas,...el pobre puerco que era escaso de pelo (peor de lana), al sentir la navaja por su casi descubierta piel, comenzó a chillar fuertemente,...el pastor ciego molesto por esto y al ver que no le quitaba lana de su piel,..Le pego una patada al pobre chancho y le dijo: !!!Tanto que chillas y ni <lana> das...!!!. Hay cristianos que son los que menos lana dan...y chillan demasiado.
SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL DIEZMO.
¿Qué significado tiene el Diezmo para el Señor? 
La Biblia nos hace una comparación magnífica que nos ilustra el significado del Diezmo para el Señor. 
"En el caso de los levitas (en el mundo físico), los diezmos los reciben hombres mortales; en el otro caso (en el mundo espiritual), los recibe Melquisedec (tipo de Cristo), de quien se da testimonio de que vive." Hebreos 7:8
Esto significa que los sacerdotes levitas, quienes son simples hombres sujetos a la muerte, reciben el diezmo y las ofrendas, pero como de la muerte de Melquisedec nunca se hizo mención, de aquí se desprende que Melquisedec es un tipo de Cristo, quien vive para siempre, y que por tanto, es quien, en el mundo espiritual, recibe los diezmos en realidad. 
El Diezmo es y continuará siendo una ley espiritual efectiva, ¡la practique usted o no! 

HISTORIA DE JUAN W. YATES
—¿Puedo depositar dinero en ese banco?-  Un joven de quince años, pobremente vestido se paró frente a la ventanilla del cajero del banco en el pequeño pueblo de Barwick, del estado de Georgia, EE.UU. de A. Todo su aspecto de miseria y pobreza indicaba que sería hijo de un mediero de alguna de las pequeñas granjas de la región, gente que por diversas razones generalmente se encuentra en mala situación económica.
Tres hojas de cartón, metidas dentro de sus zapatos completamente gastados, reemplazaban la suela que ya casi había desaparecido.
—¿Cuánto quieres depositar, Juan? — preguntó el cajero.
—Cuatro dólares — contestó el muchacho.
— ¿A qué nombre quieres que se abra la cuenta? — La voz del hombre fue bondadosa, pues conocía al joven como un fiel alumno de la escuela dominical de la Iglesia Metodista.
— Juan W. Yates y Compañía — respondió el muchacho con la mayor seriedad.
El cajero miró a través de la rejilla con cierto aire de perplejidad. — ¿Quién es la compañía? —preguntó.
Dios — contestó el joven solemnemente—.
Hoy he recibido el sueldo del primer mes de trabajo, y estoy empezando una cuenta del diezmo. Este es
dinero de Dios. La historia de la vida de Juan W. Yates suena algo como una novela. Fue contador, cajero, gerente, y después jefe de la sección de abastecimiento del ejército, donde se pagaban cheques que llevaban su firma hasta por la suma de diez millones de dólares. Dos destacados pastores han descrito a este hombre como “uno de los laicos más valiosos en toda la Iglesia Metodista”.
Su madre, Eliana de Yates, había entrado a una nueva etapa en su vida espiritual en una serie de reuniones de avivamiento, y en medio de su profunda pobreza y de la lucha por vivir, había empezado a dedicar la décima parte de todos los ingresos al Señor. Juan W. Yates guardó siempre el libro de contabilidad del diezmo de su madre, en un cajón de su lujoso escritorio, al lado de su Nuevo Testamento, y lo mostraba a decenas de miles de personas en las concurridas reuniones donde él predicó la doctrina de la mayordomía.
Dice al respecto: “Puede ser que este libro no merezca la aprobación de un contador profesional; pero estoy seguro que nuestro Padre celestial considera esta contabilidad como muy buena.” Este activo obrero en la iglesia y en la escuela dominical dice que se lo debe todo al hecho de que su madre practicaba el diezmo; su devoción a esa norma marcó el rumbo para su propia vida.
“El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” 2 Corintios 9:6.
WILLIAM COLGATE 
Hace muchos años que un joven de 16 años fue forzado abandonar su casa porque su padre era tan pobre que no lo podía mantener. Así que puso todo lo que le pertenecía en una bolsa y empezó su viaje hacia Nueva York con el sueño de empezar algún día una empresa de jabón. Cuando este joven del campo llegó a la gran ciudad, encontró que era bien difícil encontrar trabajo. Recordando las últimas palabras de su madre, igual como el buen consejo del capitán del barco, este joven dedicó su vida a Dios. Determinó entregar a su Creador un diezmo de cada dólar que ganara.

Así que, cuando entró su primer dólar, el joven dedicó sus primeros diez centavos al Señor. Esto continuó fielmente haciendo. Y los dólares empezaron a entrar. En poco tiempo, este productor de jabón se hizo socio con otro productor de jabón. Cuando murió este socio unos pocos años después, se encontró como el dueño de la compañía.

Fue cuando este próspero hombre de negocios giró unas instrucciones a su contador de abrir una cuenta a nombre Jesús y acreditarle una décima parte de todos sus ingresos. Y su negocio empezó a crecer milagrosamente. 

Entonces el hombre empezó a dedicar dos décimas de sus ingresos. Luego tres décimas partes. Luego cuatro décimas, cinco décimas. Parecía que sus ventas incrementaban proporcionalmente exactamente conforme al porcentaje de sus ingresos que estaba regresando al Señor. En poco tiempo, Dios hizo que su apellido fuera un nombre bien conocido en cada casa de su país. ¿Su nombre? William Colgate.



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